domingo, 15 de abril de 2018

León entre 1930 y 1960

Algunos amigos me han pedido que publique algunas fotos y recuerdos de León antes de que comenzaran a retocar las iglesias. Algo así como las imágenes de cuando éramos jóvenes hace casi siete décadas.

Pues bien, trataré de reconstruir ese pasado utilizando fotos tanto del archivo fotográfico de mi padre como de las fotografías que yo tomé en mi juventud.

Si recuerdan León fue escenario de cruentas batallas en el siglo XIX. Fue invadida por hondureños y salvadoreños y fue campo de batalla de guerras civiles entre los partidarios de Jerez y de Martínez.

Esas luchas ocasionaron destrucción en las iglesias. Causaron grandes daños a la Iglesia de Subtiava y le destruyeron la cúpula de su torre. A mediado de los años 1930 así lucía la Iglesia de San Juan Bautista de Subtiava.



Fue hasta en los años 1950 que se reconstruyó la cúpula de la torre y de nuevo la iglesia volvió a lucir toda su elegancia y majestad. La siguiente fotografía es de los años 1950.


León ara una ciudad tranquila y apacible como puede apreciarse en esta foto de la 1a Avenida Oeste tomada en 1940.


Nótese que todavía no existía el edificio principal de la Universidad que fue construido en 1947.

La iglesia de la Recolección a mediados de la década de los treinta lucía así.


Cuando veo esta foto pienso en ese ciudadano que quedó captado para siempre. ¿Quién habrá sido? Evidentemente se cruzó con mi padre quien tomó la foto. Tal vez ninguno se dio cuenta de la presencia del otro.

El Parque Jerez era un oasis de tranquilidad. Pocas personas y menos vehículos transitaban por ese lugar.


Y por último nuestra antigua Catedral antes de que la blanquearan.


Espero que este breve repaso por León a mediados del siglo XX les haya gustado. Les pongo un collage para que si lo desean puedan bajarlo e imprimirlo.


Gracias por su atención.


















sábado, 31 de marzo de 2018

Martes Santo 31 de marzo de 1931

Ya han pasado 87 años desde aquel martes santo en que un terremoto destruyó la Managua de entonces. En mi infancia oía hablar de aquel terremoto. Apenas habían pasado 10 años y el recuerdo era fresco. Mis mayores hablaban de las personas que habían muerto, de los edificios caídos, de dónde estaban ellos cuando ocurrió el sismo.
Mis padres en León no sufrieron daños materiales pero mi padre como médico tuvo que trasladarse inmediatamente a Managua para atender heridos.
Él me contaba que de la estación del ferrocarril pasaban directamente a atender heridos y eran varios días con poca comida y poco sueño hasta que los relevaban.
Pasó varias semanas de intenso trabajo médico hasta que la situación se normalizó y pudo regresar a León.
Nunca me imaginé que años más tarde iba a vivir la realidad de un terremoto en Managua. En 1972 cuando ocurrió el segundo gran terremoto del siglo XX que destruyó Managua, habían pasado 42 años del terremoto del 1931. Todavía existían terrenos baldíos que nunca fueron reconstruidos después de 1931. Otros estaban ocupados por gasolineras.


En la foto adjunta puede verse que en el costado este del Palacio Nacional, contiguo al Arzobispado de Managua había un terreno esquinero que nunca se reconstruyó. También, en el costado oeste, por el lado de la Avenida Central (más tarde Roosevelt) había otro terreno, no construido, a todo lo largo de la cuadra solamente ocupado por la Gasolinera Esso Gran Hotel.
Hoy a los 87 años del terremoto del primer terremoto de Managua y a 45 del de 1972, recordemos estos eventos que de una forma u otra han marcado nuestras vidas.

martes, 23 de enero de 2018

Managua a mediados del siglo XX

En 1950, según las estadísticas, Managua tenía 100,000 habitantes. Yo tenía 11 años y estaba en sexto grado en el Instituto Pedagógico de Managua, hoy Colegio La Salle.

Managua estaba gobernada por el Ministro del Distrito Nacional quien tenía su sede en un edificio llamado el Palacio del Ayuntamiento.

Palacio del Ayuntamiento, Managua, 1950

Este curioso edificio había sido construido después del terremoto de 1931 y tenía un gran parecido al Templo de Minerva.

Había muy poco tráfico de vehículos en Managua. En mis ratos libres yo recorría la calles de Managua con mi cámara fotográfica y estampaba para el recuerdo la imágenes de la ciudad capital de Nicaragua.

Palacio Nacional, sede del Congreso de la República

El Congreso de la República sesionaba en este edificio. El Palacio Nacional había sido construido después del terremoto de 1931 y afortunadamente todavía existe como  Palacio de la Cultura. En un día de mucha actividad, apenas unos cuantos carros se estacionaban en la Plaza de la República.

Catedral de Managua en 1954

La Catedral de Managua estaba en construcción cuando ocurrió el terremoto de 1931. Fue consagrada como Catedral en 1944. Muy pocos vehículos pasaban por la plaza en los primeros años de la década de los 1950.

Estatua Ecuestre del General Somoza.

El General Anastacio Somoza García era Presidente de Nicaragua. Él se mandó a erigir una estatua ecuestre enfrente al Estadio Nacional que se llamaba Estadio Somoza.

Estatua Ecuestre Gral. Somoza.

En esa época se decía que el General Somoza había comprado en Italia una estatua de Mussolini y que la había traído a Nicaragua para erigírsela en su nombre.  Hay personas que decían que sólo le habían cambiado la cabeza. La estatua fue demolida en 1979 y el pedestal usado para una estatua de Sandino montando un burro.

Edificio del INSS en construcción.

Mientras tanto, Managua se modernizaba y se construían edificios para albergar a la creciente burocracia gubernamental.

Parque Darío y Club Managua.

Mientras que Managua crecía, la ciudad seguía siendo tranquila y segura con lugares apacibles para pasar una tarde como el Parque Darío a orillas del Xolotlán.













viernes, 12 de enero de 2018

El Momotombo


Vista del Momotombo desde la carretera sur.

Una tarde, viajando de Diriamba a Managua me encontré con esta magnífica vista del Momotombo. Estábamos entre los kilómetros 19 y 20 de dicha carretera.

Eso fue hace más de 40 años. Hoy el árbol ya no existe, el lugar es un basurero. Nada de la vegetación que se ve en primer plano existe. Todo está seco.

Si pasa por ahí deténgase un rato y reflexione en el daño que le hacemos a la naturaleza.

 





viernes, 22 de diciembre de 2017

De calendarios y efemérides

22 de diciembre de 2017.

Hoy se cumplen 45 años del terremoto que destruyó Managua el 22 de diciembre de 1972. Por una matemática precisa del calendario, hoy cae en viernes, igual que aquel fatídico día de 1972.

El calendario se repite inexorablemente en ciclos de 28 años siguiendo la secuencia 6, 5, 6, 11. Hoy estamos a 45 años de 1972, o sea un ciclo completo de 28 años, más 6+5+6 = 28+17=45. No volverá a ser viernes 22 de diciembre hasta dentro de 11 años, en 2028.

Recuerdo con toda precisión todo lo que hice ese viernes 22 de diciembre de 1972. Me levanté temprano. Me dirigí al Aeropuerto Las Mercedes para esperar el vuelo de LANICA que llegaba a las 8:20 AM. Tenía que saludar a alguien que llegaba en ese vuelo.

Después de cumplir mi cometido pasé por el centro de Managua que estaba abarrotado de compradores ya que era el último día de compras antes de Navidad.

Regresé a casa a almorzar y luego pasé la tarde descansando ya que por la noche tenía que asistir a una boda en Masaya. Mi esposa estaba en casa de su madre haciendo el tradicional rompope y relleno de Navidad. Contraían matrimonio Lía Verónica Hueck, hija de Cornelio y mi compañero de estudios de INCAE José Velázquez. Yo estaba cursando el segundo año de la Maestría en INCAE.

Esa noche Dolly y yo viajamos a Masaya en el auto de mi cuñado Roberto Incer Barquero, casado con mi hermana Marisa, y como ellos se regresarían temprano hicimos arreglos con Carlos Siles y su esposa para el viaje de regreso.

La boda de José y la hija de don Cornelio es tal vez la más elegante y suntuosa boda a la cual he asistido, antes y después del acontecimiento. Como prominente líder político don Cornelio había reunido a una buena cantidad de ministros y altos funcionarios de estado. Estábamos casi todos los compañeros de estudio nicaragüenses. En la fiesta había de todo para comer, beber y bailar. Todos estábamos vestidos de riguroso smoking negro. Nos movíamos de un lado a otro saludando y departiendo con los asistentes. Los novios lucían felices y radiantes.

A eso de las 10 de la noche, la hora exacta no la puedo precisar ya que en la alegría de la convivencia no consulté mi reloj, un fuerte temblor sacudió el inmueble donde estábamos gozando de tan maravillosa fiesta. No se había servido la cena todavía y ya los asistentes comenzaban a alinearse para servirse el buffet. Los elegantes meseros se disponían a servir los manjares.

El temblor se sintió fuertísimo en aquellas casas masayenses. Inmediatamente cundió el pánico y el desorden. Todos buscaban las puertas. Mucha gente se dirigió a sus vehículos y simplemente se largó sin despedirse. En vista que el temblor no se había repetido y que no había daños visibles, Dolly y yo que estábamos en una mesa con Carlos y su esposa nos quedamos un rato más siguiendo siempre el principio que hay que evitar las salidas multitudinarias y esperar para salir después con calma. Mi cuñado y hermana ya se habían retirado

Tratamos de obtener información de algunos conductores de vehículos estatales que tenían radio ya que los teléfonos no funcionaban y todavía no había celulares ni otro medio de comunicación. Los radios daban noticias alarmantes de diferentes puntos de Managua. La población estaba alarmada en la capital y se volcaba a las calles y plazas. Se hablaba de que la carretera a Masaya estaba cortada por zanjas y que se habían abierto hoyos en varios lugares.

 Decidimos venirnos a Managua, Carlos y su esposa iban hasta Poneloya para iniciar sus vacaciones de Navidad, nos pasarían dejando por nuestra casa en el Reparto Bolonia cerca de la Casa Nazareth en Managua.


Viajamos sin novedad hasta nuestra casa en Managua. Encontramos a nuestros hijos sentados en la acera fuera de la casa, con los empleados que cuidaban de ellos, habían salido por el temblor y estaban atemorizados por no saber de sus padres. Tom tenía 6 años, María José 4 y Dolly 2. Nuestra hija menor Dolly se quejaba que la habían despertado y sacado a la calle por gusto y acusaba a la empleada de no dejarla entrar a la casa, ella no había sentido el temblor.

Eran como las 11 de la noche cuando llegamos a casa, no habíamos cenado, teníamos hambre y decidimos que como todo ya había pasado iríamos a cenar al Restaurante Los Gauchos, ubicado a la intersección del Paseo Tiscapa y la carretera a Masaya. Salimos para Los Gauchos y todavía tuvimos tiempo de cenar e iniciar nuestro viaje de regreso a la casa antes de las 12 y 25 AM hora del gran terremoto.

Apenas habíamos salido de Los Gauchos, nos aproximábamos a la intersección de la carretera a Masaya y el Paseo Tiscapa, ahí teníamos que hacer el alto ya que el Paseo Tiscapa tenía la preferencia. Disminuí la velocidad al acercarme a la intersección y de pronto sentí que no podía controlar el carro. Logré para completamente el carro y de repente vi que pasaban frente a mí árboles, las bancas de concreto que había alrededor del Paseo Tiscapa se precipitaban en la laguna y los carros que iban enfrente de mí se detenían bruscamente.

Un árbol cayó justo enfrente de un auto que venía adelante de nosotros obstaculizando la pasada. La caída del árbol fue segundos antes que pasara el vehículo, un segundo más tarde y hubiera caído sobre el vehículo. Era un árbol grueso y podría haber causado daño a los pasajeros del vehículo. Salió el conductor asustado y lo logré identificar, era el Dr. Ignacio Chávez Diaz que había sido mi profesor en el Instituto Pedagógico de Managua. No era momento de saludar, la vía estaba obstruida, había que regresar y buscar otra ruta para llegar a nuestra casa.

Muchas de las vías que conocemos actualmente todavía no estaban construidas. Regresamos sobre la carretera a Masaya hasta la intersección con la calle de acceso a la UCA que era de tierra. Pasamos frente a la UCA y llegamos hasta la intersección con el camino que conduce al Nejapa Country Club, hoy rotonda del periodista, doblamos a la derecha sobre dicha ruta y llegamos hasta lo que hoy es rotonda del Huehuense, pasamos por el costado del Hospital del Retiro y luego por la avenida que conduce al Estadio Nacional llegamos hasta nuestra casa.

Durante el lento trayecto desde el Paseo Tiscapa donde estábamos en el momento del temblor fuerte que destruyó Managua hasta nuestra casa nos tomó cerca de una hora. Había una profunda obscuridad que nos impidió ver detalles. Todo parecía normal, pero en obscuridad. Como era zona despoblada tampoco oímos gritos o movimiento de personas.

Al llegar a nuestra casa y reunirnos con nuestros hijos comprobando que estaban ilesos comenzamos a oír gritos y a ver gente que pasaba diciendo que había tales y cuales daños. No había ni luz, ni agua, ni teléfonos. Tampoco nos atrevíamos a entrar a la casa. Nos sentamos alrededor de la puerta principal y en la profunda obscuridad aguardamos la madrugada.

Aproximadamente a las 4 de la mañana llegó un vehículo del Banco Central anunciándonos que nuestros familiares que vivían en casa de mi hermana estaban todos ilesos. Al poco rato llegaron las hermanas de Dolly para informarnos sobre sus padres. Ellos estaban bien pero no quisieron moverse de su casa.

Al amanecer pudimos comprobar los daños de nuestra casa, eran extensos lo cual hacían la casa temporalmente inhabitable, sin embargo, no había ningún peligro de mayores daños o derrumbes y pudimos entrar a alistar algunas pertenencias antes de trasladarnos a otro lugar.

Los daños en la casa de los padres de Dolly eran mayores y en la casa de mi hermana y su esposo casi no había daños. Temprano de la mañana y en el vehículo del BCN avanzamos un poco hacia las Calles Colón y 27 de mayo y comenzamos a darnos cuenta de los daños y de la mortandad que había ocurrido. No nos atrevimos a entrar al centro de la ciudad, sin embargo, nos llegaron noticias de personas que venían del centro de rescatar a familiares que la destrucción era casi total.

Nos comenzamos a enterar de familiares y amigos que habían muerto y de las operaciones de rescate que se llevaban a cabo. Algunos familiares de Dolly llegaron de Diriamba y nos ofrecieron refugio en sus casas en esa ciudad.

Por la tarde decidimos trasladarnos a Diriamba. Íbamos en nuestro pequeño auto Opel nosotros dos, nuestros tres hijos y algunas pertenencias esenciales para sobrevivir unos cuantos días esperando poder regresar a Managua o bien buscar un lugar de refugio permanente. La fila de carros era interminable, teníamos poca gasolina ya que no habíamos planeado ningún viaje fuera de la ciudad. La fila de carros avanzaba lentamente por la pista del 7 Sur hacia la carretera sur y luego a diversos destinos. Apenas pudimos llegar a Diriamba donde nos abastecimos de combustible antes que se agotara.

El 22 de diciembre era el cumpleaños de mi suegra. Ella dedicaba este día para hacer el rompope y el relleno de Navidad. Esta tradición la sigue mi esposa, ella invariablemente los hace este día.

El 22 de diciembre de 1940 falleció en León mi abuela materna doña Gregoriana de Deshon, 2 días después de un accidente automovilístico que sufrió en la carretera León-Poneloya.

Por todos estos motivos hoy, para mí, es un día de reflexión.  


lunes, 11 de diciembre de 2017

Aniversario de Bodas

Hoy 11 de diciembre de 2017 se cumplen 52 años de mi matrimonio con Dolly Guadalupe Alemán. Fue un sábado por la mañana en la Iglesia de El Carmen en Managua. El 11 de diciembre de 1965.

La boda la celebró Monseñor Manuel Salazar, Párroco de Diriamba quien más tarde fue Obispo de León. Nuestros padrinos fueron el Dr. Edmundo Mendieta y doña Daisy Briceño de Mendieta.

La ceremonia se celebró en la vieja Iglesia de El Carmen destruida por el terremoto de 1972.

Dolly y yo, a continuación celebramos nuestras bodas en los salones del Nejapa Country Club, también destruido por el terremoto del 72.

Incluyo algunas fotos de nuestras bodas.




domingo, 10 de diciembre de 2017

10 de diciembre de 2017

Día de los derechos humanos. No he podido continuar mis publicaciones en Nicaragua de Antaño ya que el administrador del grupo no ha aprobado 2 de mis últimos aportes.